DRA. GIBERT

EL TRATAMIENTO HORMONAL SUSTITUTIVO EN LA MENOPAUSIA: ¿me puede beneficiar?, ¿tiene riesgos?

Autora: Dra. MJ Gibert.
Fecha de actualización: 14/8/22.
Fechas de versiones previas: 22/4/19.

La mayoría de mujeres tenemos la menopausia a los 51 años y el 95% de nosotras entre los 45 y los 55 años. En general, o tenemos pocas molestias o éstas son soportables con la ayuda de tratamientos sencillos que os damos en la consulta. Sin embargo, algunas lo pasan realmente mal y los síntomas interfieren severamente en su calidad de vida.

THS

Para otras, las que tienen la menopausia antes de los 45 años, no tener hormonas femeninas durante más de la mitad de su vida tiende a pasarles factura en forma de sofocos persistentes, osteoporosis, atrofia genital, cambios de humor y mayor riesgo de problemas de corazón, ictus, enfermedad de Parkinson, demencia, problemas oculares y mortalidad de causa global. En estos casos, preferimos administrar hormonas a dosis algo superiores. Los anticonceptivos orales habituales no suelen ser útiles para preservar la masa ósea, por consiguiente, es mejor usar un tratamiento específico.

En los dos supuestos previos, lo mejor es administrar hormonas ováricas en forma de pastillas, parches o cremas, lo que se llama terapia hormonal sustitutiva (THS). Al fin y al cabo, tratamos la falta de producción de hormonas por parte de nuestros ovarios, propia de la menopausia, con unas hormonas muy similares en forma de medicamento. Es lo mismo que cuando no nos funciona el tiroides, nos prescriben hormona tiroidea en pastilla y listos.

Para tener una idea de si las repercusiones de la menopausia son intensas o no, nos puede ayudar este cuestionario llamado Menopause Rating Scale. Lo podéis descargar, imprimir, rellenar y traerlo a la consulta. La mayoría de mujeres obtienen una puntuación próxima al 9. Una puntuación de 22 o superior implica que las molestias que nos acarrea la menopausia son moderadas o severas. Es un punto de partida útil para saber si nos conviene o no la THS y hacer un seguimiento de cómo ésta actúa sobre nosotras.

Llegados aquí, explicaremos porque actualmente la THS se utiliza menos de lo que se debe. Retrocedamos a finales de los años 90, entonces, la THS se recomendaba no sólo para las más jóvenes o las que tenían una menopausia difícil de llevar, sino también para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y de la osteoporosis. Se la consideraba algo así como el «elixir de la eterna juventud», ya que una serie de estudios preliminares la avalaban. Todo cambió en 2002, a raíz de la publicación del primer artículo procedente de un estudio de alta calidad llamado WHI (del inglés Women’s Health Initiative o Iniciativa para la Salud de las Mujeres) sobre 27.000 mujeres con una media de 63 años y edades comprendidas entre los 50 y 79 años. Éste halló un exceso de eventos inesperados, a saber, cardiopatía isquémica, enfermedades cerebrovasculares (ictus), trombosis venosas y cáncer de mama. A resultas de lo anterior, las ventas de estos fármacos cayeron en picado. Por suerte, el tiempo lo pone todo en su sitio y hemos dejado de dar bandazos entre todo y nada en este campo.
Las mujeres que más suelen necesitar estos tratamientos son las que hace poco que están menopáusicas y ya sabemos que a la edad de 63 años (la del estudio WHI) las pacientes ya han dejado ya estos tratamientos, si es que los habían empezado. Por consiguiente, las conclusiones mencionadas podían no ser de aplicación a las destinatarias actuales de la THS.

 

¿A QUIÉN BENEFICIA EL TRATAMIENTO HORMONAL SUSTITUTIVO?

Una reevaluación de los estudios mencionados y de otros posteriores, sólo sobre mujeres de 50-59 años que se tratan durante 5 años se ha resumido en la tabla siguiente. Veréis que las barras de color azul corresponden a las que usan sólo estrógenos (mujeres sin útero) y las de color beis a las que usan estrógenos y progesterona (mujeres con útero, son la mayoría). Las barras de la mitad derecha de la figura corresponden a beneficios derivados del THS y las de la izquierda a los riesgos. P. ej. hay 2,5 casos más de cáncer de mama por cada 1.000 mujeres que utilizan estrógenos y progesterona durante 5 años y 2,5 casos menos si sólo se utilizan estrógenos. En cuanto a las fracturas, hay 12,5 casos menos cada 1.000 mujeres con útero que utilizan el THS y 7,5 casos menos en las mujeres sin útero. Igualmente, se evitan unas 6 muertes por cada 1.000 mujeres que usan el THS durante 5 años bajo las dos modalidades mencionadas. La conclusión es evidente: la THS es globalmente beneficiosa en las menopáusicas de 50-59 años que se tratan durante 5-9 años, al contrario de las que inician la terapia más tarde, a partir de 10 años del cese de las reglas.

Riscos_THS_cat

Por consiguiente, las indicaciones actuales de la THS son:

  1. Alivio de los los sofocos.
  2. Depresión/labilidad emocional, molestias génito-urinarias que no han mejorado con los estrógenos vaginales y problemas del sueño si se asocian a los sofocos.
  3. Osteoporosis, sólo si otras opciones no son convenientes.

La duración habitual de estos tratamientos no suele exceder de 5-9 años, pero si los síntomas persisten después de su abandono y no responden a otros remedios no hormonales, se puede volver a reinstaurar la THS.

 


La terapia hormonal, indicada y controlada por vuestro ginecólogo de referencia, aumentará vuestra calidad de vida si tenéis muchos sofocos y os protegerá contra la osteoporosis y la diabetes


 

¿QUÉ MEJORA Y QUÉ NO MEJORA EL TRATAMIENTO HORMONAL?

Otros aspectos que conviene que conozcáis antes de tomar una decisión son las repercusiones sobre:

  • La calidad de vida: la aumenta en las mujeres con sofocos, pero no en las que no los padecen.
  • La piel: lamentablemente, parece que la THS no influye ni para bien, ni para mal. La piel se hace más fina y se arruga más con los años, haya o no hormonas de por medio.
  • Los ojos: el riesgo de catarata es un 70% inferior si se ha usado la THS durante un mínimo de 10 años.
  • La artrosis: 40% menos riesgo de artrosis de cadera en usuarias de más de 10 años y menos riesgo de cirugía por este motivo (artroplastia). Algunas mujeres dejan de tener molestias articulares y rigidez cuando usan la THS.
  • La pérdida de dientes: 40% inferior entre las usuarias, lo que se atribuye a menos osteoporosis de la mandíbula.
  • La incontinencia urinaria: tiende a empeorar sobre todo si se usa la combinación de estrógenos con progesterona.
  • El asma: aumenta algo su riesgo de aparición en pacientes previamente sanas.
  • Los miomas: pueden crecer algo, pero no provocan síntomas. No aparecen miomas nuevos en la mayoría de las mujeres.
  • El ojo seco: aumenta su riesgo.
  • El peso: la THS no modifica el peso corporal, pero puede contribuir a atenuar el acúmulo de grasa (pérdida de la cintura) y el aumento de peso asociado a la transición menopáusica.

Recordamos que los datos los datos del WHI (Womens’ Health Study) no son extrapolables a las que inician la menopausia antes de los 46 años. De hecho, en estas mujeres hay que mantener la terapia hasta los 50-51 años por lo menos.

 


Es conveniente que las mujeres tengan hormonas sexuales hasta la cincuentena, por lo tanto la terapia hormonal debería ser utilizada por todas las mujeres que dejan de tener la regla antes de los 50 años


 

Está contraindicado en las que padecen o han padecido un cáncer de mama o de endometrio. Tampoco es conveniente si se ha sufrido de enfermedad cardiovascular, trombosis, ictus y enfermedad hepática activa.
Con todos estos datos, creo que ya tendréis una idea bastante aproximada de si queréis usar la THS o no en caso de estar indicado. Luego, habrá que decidir si nos convienen más las cremas, las pastillas o los parches; si la usamos todos los días o descansamos una semana cada mes, etc. Cualquier otra duda os la resolveremos en la consulta o mediante nuestro formulario de contacto.

 

FUENTES DE LA INFORMACIÓN:

  • Rossouw JE, Anderson GL, Prentice RL, et al, Writing Group for the Women’s Health Initiative Investigators. Risks and benefits of estrogen plus progestin in healthy postmenopausal women: principal results from the Women’s Health Initiative randomized controlled trial. JAMA. 2002;288:321.
  • Anderson GL, Limacher M, Assaf AR, et al, Women’s Health Initiative Steering Committee. Effects of conjugated equine estrogen in postmenopausal women with hysterectomy: the Women’s Health Initiative randomized controlled trial. JAMA. 2004;291:1701.
  • Manson JE, Chlebowski RT, Stefanick ML, et al. Menopausal hormone therapy and health outcomes during the intervention and extended poststopping phases of the Women’s Health Initiative randomized trials. JAMA. 2013;310:1353.
  • Stuenkel CA, Davis SR, Gompel A, et al. Treatment of Symptoms of the Menopause: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2015;100:3975.
    American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Postmenopausal estrogen therapy – Route of administration and risk of venous thromboembolism. Committee Opinion. Number 556, April 2013 (reaffirmed 2020). [acceso 14-8-22]. Disponible en: Postmenopausal Estrogen Therapy: Route of Administration and Risk of Venous Thromboembolism | ACOG
  • “The 2022 Hormone Therapy Position Statement of The North American Menopause Society” Advisory Panel. The 2022 hormone therapy position statement of The North American Menopause Society. Menopause. 2022;29:767-794 [acceso 19-4-19]. Disponible en: nams-2022-hormone-therapy-position-statement.pdf (menopause.org)
  • Gartlehner G, Patel SV, Feltner C, Weber RP, Long R, Mullican K, Boland E, Lux L, Viswanathan M. US Preventive Services Task Force Evidence Report, Hormone Therapy for the Primary Prevention of Chronic Conditions in Postmenopausal Women. JAMA. 2017;318:2234-2249. [acceso 14-8-22]. Disponible en: https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2665781